Xylófono

lunes, 21 de noviembre de 2016

Todo eso...

Entonces...

Tu mirada.
Tu mirada y la forma en la que solo ella me desenvolvía. Descubriendo mi cuerpo, desvistiendo mis demonios. Perdiéndome en tus pupilas saciadas de mi alma. Susurrando muy por lo bajo "No puedes contra mi". Cada acto de defensa era en vano si me topaba con tu mirada. Mis instintos no eran suficientes, mi sexto sentido parecía perder efecto y yo prefería no luchar contra eso. Me gustaba la manera en la que sin querer sucumbía ante la feroz dualidad de esa mirada, a veces fuerte, a veces débil. Pero siempre mía.
"Te conozco, te conozco bien".
Que me conocieras. Tanto como para entenderme sin necesidad de palabras. Como si realmente estuviéramos conectados alma a alma, cuerpo a cuerpo, corazón a corazón.
Corazón.
Eso. La locura con la que mi corazón palpitaba cuando me fundía en tus brazos. o la lentitud mortífera en la que probaba un poco de cielo cada vez que te besaba. O aquella serena calma que me provocaba tan solo tenerte a mi lado.
La calma. Porque de los dos, sabes bien que yo,en verdad nunca tuve calma. Y vos, vos siempre me prestabas esa calma de miel, azúcar y hogar. De respiraciones profundas y abrazos eternos, aunque tuvieras que absorber mi locura instantánea. Calma del "Estoy con vos".
"Estoy con vos"
También eso. Saber que estabas. Abrir los ojos y verte, o no verte y aún así saber que ni el tiempo, ni la distancia, ni nuestros jodidos caprichos lograban romper nuestra cercanía. Poder contar con vos y vos conmigo. Saber que te tenía. Que nos teníamos.
Nos teníamos. Siempre.
Eso también! El ser un NOS. El preferir ser un "Nos". Ambos, los dos, juntos. El funcionar, el ser un equipo. Sabiendo que el uno podía perfectamente vivir sin el otro y aun así volver a elegirnos.
Elegirnos.
A pesar de todo y contra todo. Volver a hacerlo. Nuestra constante rebeldía de querernos una y otra vez. De rompernos, seguramente como nadie en la vida lo ha logrado. Destruirnos solo como nosotros lo sabemos hacer; y aun así volver a intentarlo por tener claro que solo nosotros tenemos la habilidad de convertir todo en fuego y disfrutarlo.
Todo tu fuego. Ese que quema arde y vuelve el mundo en caos. Pero que también es calor y vida nueva.
Cada uno de tus malditos caprichos y todas las contradicciones que ellos me generan. Porque sabemos ser desastre, desorden y descontento. Como también sabemos ser amor en cada uno de sus aspectos.
Y Principalmente...
Amor.
Y el hecho de que estoy perdidamente e irreparablemente enamorada de vos.
Entonces... aquí va todo eso que nunca te dije.

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