Xylófono

martes, 17 de mayo de 2016

La última cena




Los vestigios de la familia feliz aún rondan en mi memoria, pero nadan confusos en las olas de la realidad actual. A medida que camino desato la red de mentiras que me mantenían apartado.

Evidenciar los problemas en una cena de tensiones es mala idea, pero no soporto seguir así y hacer la vista gorda. Lo lamento por los ravioles con tuco.
Alzo el vaso de requesón con agua y propongo un brindis porque la TV nos ahorra silencios fúnebres a cambio de charlas superficiales en la mesa. Los mayores me miran estupefactos. Continúo mi discurso con sabor a bilis sin dejarme interrumpir, aunque es tarea difícil. La cabeza de familia parece hacer el mismo ruido de la caldera y la mujer oficial mira la escena con horror; las pinzas de hipocresía que mantenían la estabilidad de la familia dejan de existir.
Y continúo sin detenerme a pensar demasiado en lo que estoy haciendo. Ya está, no hay marcha atrás. No hay forma de salir bien parado a esta altura, no hay excusa para detenerme y arrepentirme.
Se escucha el vidrio hacerse añicos y el llanto desesperado de una madre cuando su crío peligra. El olor a alcohol invade mis fosas nasales y la respiración del ser que aportó la mitad de mis cromosomas se siente especialmente caliente, pesada y nauseabunda. 
Mi cuerpo duele. 

https://41.media.tumblr.com/564aba59728bcb6e5db76d2ff0921609/tumblr_o3icbcAF281vnpb1no1_500.jpgLe doy una pitada al cigarrillo que ni calma la ansiedad, ni permite el olvido, ni cambia la miseria que vivo y siento. Simplemente me hace más grande el agujero del bolsillo pero ya me entregué al vicio y no tengo voluntad. Río amargamente mientras observo al tiempo deteriorar lo deteriorado, al falso superhéroe que terminó siendo el villano. 
Share This

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Designed By Blogger Templates