Xylófono

sábado, 11 de junio de 2016

Princesa


Hoy, después de mucho dar vueltas sobre excusas baratas y absurdas, decidí por fin escribirte a vos, Princesa.
Lo siento, pero no puedo evitar empezar cuestionándote, ¿vos viste lo que te hiciste? ¿"Viste"? ¡Qué ocurrencia! Lo último que podes hacer es ver. Lo último que querés hacer es verte.

Yo no soy más que lo último que dejaste libre, libre de toda esa mierda que te atrapó, Princesa mía. Aunque todavía estoy acá ¿sabes? Susurrándote, ya que de a poco me dejas ir. Pero me quedo porque voy a recuperarte y voy a lograr que sientas calor otra vez. Ya no te acordás de esa sensación ¿no? De hecho, ¿recordás algún sentir?
Ya no queda nada, sos un despojo por dentro y por fuera. Te dejaste consumir y dejaste que me fuera apagando, que aquellas voces me opacaran y te convencieran de vivir para ellas y dejar de vivir para vos. Te conversiste en lo que siempre prometimos no ser, y si bien cambiar era parte del plan, esta no es la forma en la que acordamos hacerlo.

 Cada día te extraño más y por eso hoy te voy a pedir algo que sé que detestas hacer: quiero que te pares ahí enfrente, ahí donde te paralizas, te odias y querés arrancarte cada parte que supones que sobra. Parate ahí, y por primera vez, abrí los ojos. ¡Mirá lo que te hiciste, Princesa! Sacate la venda que te muestra lo irreal, eso que no sos y mirá lo que nos hiciste.
 Te extraño alegre, descontracturada y genuina, y me da tanta pena verte insulsamente vacía, desesperanzada, sólo esperando que el ineludible ocaso llegue. Te fuiste Princesa y me da tanta pena.


Fuiste a buscar la perfección y no podes volver para descubrir y admirar lo completamente ideal que sos cuando suspiras aliviada e inmediatamente vovlés a la carcajada, que te hace aún más celestial.
Fuiste a buscar amor que tenías de sobra, pero la venda fue ocultándotelo y encegueciéndote hasta que nos perdieras.
Fuiste a buscar belleza y te encontraste con mentiras. Mentiras que odias no entender porque tu concepción es tan impoluta, virginal.
Fuiste a buscar superioridad, sólo para encontrar hundimiento tras hundimiento.
Fuiste a buscar aquello que no sos y acabaste logrando perderte en la ínfima oscuridad que se alberga en tu bellísimo ser.


Volvé a ser luz Princesa, volvé.
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