Xylófono

domingo, 12 de junio de 2016

Las campanas de la vida.



Cada muerte es como si fuera una campana, un reloj despertador. Para que abras los ojos, te despiertes y te des cuenta de que los segundos están pasando, que la vida está pasando por vos. Y que en cualquier momento se te puede terminar, sin avisarte antes.
Así que abrí los ojos, ahora. Cada muerte es una lección, de que nada es eterno, de que todo tarde o temprano se termina; el ciclo que sea, la vida de quien sea.
Acordate de que por algo estás acá, por algo estás viendo muerte y destrucción todos los días, por algo ves injusticias, y te afectan, ¿no? Vos estás para cambiarlo, para dejar tu grano de arena en la playa que es el mundo, porque si lo vemos de otro lado, podría ser tan calmo y bonito como el mar.
Pero despertate, mirando y llorándole a la tristeza no vas a poder cambiar nada. Siguen muriendo a tu alrededor, sigue pasando y vos te dejás llevar con ellos.
No.
Luchala, peleale a la muerte, ganale la guerra. Vos sabés que para algo viniste al mundo, no dejes que todo se destruya, no decepciones a la vida no haciendo nada para cambiar tu hogar, el hogar de tus ancestros y de las generaciones que vendrán.
Movete, cada persona que cierre los ojos para nunca volver a abrirlos esté donde esté, es un segundo menos perdido.
Parecemos muchos, pero somos muy pocos. 

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1 comentario:

  1. ¡Fascinante! Toda una reflexión existencial cargada sutilmente de melancolía y decepciones personales, las cuales al fin y al cabo vislumbran lo vacuo de lo real de este mundo. Solemnes líneas ha escrito, un placer saborear cada palabra, cada fonema imaginario de su historia impresa delicadamente en el llanto reflexivo de sus letras.

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