Xylófono

miércoles, 22 de febrero de 2017

Los segundos cotizan en alza

Una tarde, muy divertido, con amigos que ya no son míos; decidí que ese día podía faltar a clase sin consecuencias, y me quedé, me quedé tomando una coca cola en la plaza, escuchando música. La tarde se consumió junto con el cigarro de Emiliano y lo que iban a ser 45 minutos de 'libertad' terminó siendo todo ese día. Tenía no sé, quince años y no creí que fuera más que eso, pero eventualmente aparecieron más tardes lindas y con ellas, desapareció mi motivación de entrar a clase. Fui perdiendo paulatinamente el manillar de mi bicicleta que estaba en constantes mejoras.

Para todo hay una etapa ideal en la vida y quemarlas es lo peor que podes hacer, ya sea por aparentar, por desmerecer la importancia de las cosas o simplemente por no afrontar un pequeño rato de esfuerzo.
Que, si vamos al caso, no debería ser considerado 'esfuerzo' algo que es parte de nuestro proceso natural de adaptación; pero yo creo que en realidad una vez que te salís de la ruta, te das cuenta que ir por el pasto es más fácil. El tema es que la ruta va marcada y tiene un final, un destino, en cambio por el pasto podes vagar durante mucho tiempo hasta volver a ver el asfalto, y la tracción no es la misma.
Entonces ¿Qué pasa? una vez que probas que caminar por el pasto es mas suave, más fresco, te parece agobiante volver al calor de la ruta, a respirar el vapor del alquitrán y crees que estar en la ruta, significa vivir en ella. Te olvidas que solo es un trayecto y no una estadía. De ahí nace el concepto de esfuerzo, el odio por éste.

Así como el cigarro de Emiliano, él también cumplió un ciclo en mi vida y no sé a él, pero a mi me dejó marcado, porque lo que inicialmente fueron 45 minutos, terminaron siendo 5 años.
Cinco años de -por ejemplo- inscribirme en el liceo y no asistir a ninguna clase. O asistir a una o dos por día para salvaguardar mi conciencia, olvidándome completamente del tiempo, de las etapas y de todo.
Cinco años de no hacer nada y perder el interés por las cosas, en mayor o menor intensidad; con altos y bajos en esos períodos de tiempo, pero perdiéndolo al fin.

Actualmente me doy vergüenza y nada de eso quizás hubiera pasado si ese día entraba a la puta clase de química.
Tengo que hacer un esfuerzo mayor, al trabajar y estudiar al mismo tiempo, al dormir pocas horas porque estudias de noche y trabajas de día, al tener que ahorrar todo eso que patiné; que no fue nada más que tiempo, tiempo que actualmente me falta y cada vez más. Porque lo relojes no paran por capricho de nadie.

No estoy vertiendo la culpa en nadie, fue mi decisión quedarme allí, fue mi decisión todo esto, pero jamás pensé que fuera a pasar de ésta manera.

Hoy me propongo volver a la ruta, caminando, descalso y sin championes, habiendo perdido todo lo que antes me podría haber ayudado, pero teniendo algo mucho más importante; conciencia.

Esa bicicleta a la que le perdí el manillar, podría haberla cuidado más y seguirla mejorando, actualmente sería un medio de transporte más cómodo, más eficaz e inclusive más placentero. Pero no, preferí pedalear por el pasto dejando que mi rumbo lo tomen decisiones cómodas y aleatorias acorde a mi día; me propuse vivir el momento y me olvide de construirlo.

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