Xylófono

miércoles, 24 de agosto de 2016

Un único final



¿Qué será de mí, sin el toque de sus manos?

¿Qué será de mí, sin el roce de sus labios?

¿Qué será, del eterno amor que prometimos?

¿Qué será, del futuro que juntos vimos?

Dolía y ardía dentro de mi pecho ver que ahora su sonrisa tenía otro nombre, que con sus ojos no me buscaba a mí, y que de su boca las palabras que salían tenían otro destinatario.

Si bien desde el comienzo supe que no era infinito su cariño, no esperaba una ruptura tan pronta y caótica.

Ya no tengo un propósito si no lo tengo conmigo, ya no tengo las mismas ansias de crecer si no está también para crecer a mi lado.

Tengo dos armas. Y ya tampoco tengo miedo de usarlas.

Miedo que antes me impedía de ser alguien, ahora ya me librará de ser yo.

El momento oportuno es frente a él, para que sienta la culpa de este tan desdichado final, la culpa de toda mi angustia y desespero. Por lo tanto arreglo una cita.

Lo encuentro y frente a frente, con unos metros de distancia, espero; llevo el arma en mi mano derecha hasta frenar en la sien del lado derecho en mi cabeza.

Y de repente, jalo el gatillo.

Brota la sangre y se oyen gritos que corren desesperados por la ciudad. Está él tendido en la acera y la destrucción es total.

No era zurda, pero odiaba y amaba con todas las partes de mi cuerpo y mi ser.

jueves, 11 de agosto de 2016

Mañana

Los excesos y los extremos siempre son malos, eso nos dicen desde chicos ¿no?, pero nunca llegaste a creer que un exceso de futuro fuese tan nocivo.

Estar presente en el presente suele ser bastante complicado para una gran mayoría. Hay quienes -cobardemente- deciden optar por el escape mediante demasías, cualquier cosa que te transporte a un ideal y te aleje de tu respectivo ahora.
Cuando tu escape es el mañana es ahí donde queres estar, sos quien queres ser y pasas demasiado tiempo concentrándote en perfeccionar ese futuro que tanto te llena.

El problema de preocuparse tanto por lo que viene, es querer una certeza imposible, y pretender esa certidumbre implica que comiences  a querer controlar las acciones ajenas para que tus proyecciones se cumplan exactamente como las ideaste. Y es en ese mismo momento en el que se derrumba todo.

Construiste un futuro sobre las ruinas del presente y te adelantaste tanto que no podes volver para arreglarlo.

miércoles, 3 de agosto de 2016

El 76 sin música

Lo veo a lo lejos, estiro mi brazo, lo paro y soy el único de la parada en subirme. Me choca bastante que algo que acostumbraba a ver de azul, ahora sea rojo. Pero no doy bola, paso mi tarjeta sobre la máquina hasta que haga bip, para que acto seguido escupa mi boleto y pueda seguir avanzando a buscar un asiento.
Al ser un bondi que poca gente se toma, la oferta es demasiada; pero ningún asiento es cómodo. Porque en realidad ningún trono es cómodo si tenes que aplastar el culo durante una hora y algo en la misma posición.
Me siento en uno cualquiera, no muy adelante para no tener que cederle el asiento a ninguna vieja o embarazada (que son el bicho más molesto del stm) y no muy atrás porque en realidad me gusta bajar por la puerta de adelante solo para llevarle la contra al mundo.
Saco mis auriculares y los pongo en posición, respetando el left y el right; para luego tantearme el teléfono que estaba en el bolsillo derecho del pantalón; lo saco y me encuentro con la peor noticia del día, había gastado la poca batería que tenía en apagar todos los televisores que existían en el shopping. No me pregunten por qué lo hice, pero lo disfruté

Me ha pasado muchas veces, eso de hacer algo por primera vez sin saber porqué, pero luego tener motivos para repetirlo. Es como el modus operandi de la curiosidad y supongo que por eso mató al gato. 

La cosa es que no tenía batería, no me quedó otra que posar la cabeza de refilón sobre el vidrio, haciéndole pucherito a la vida y tratar de divertirme con lo poco de Montevideo que se podía vislumbrar entre la mugre de las ventanas. Fue ese el momento donde descubrí la magia del silencio y pude reencontrarme conmigo.
Con la cabeza maquineando al ritmo de la vibración de las ventanas, levanto la mirada y veo en una misma esquina tres marcas tratándome de vender el mismo tipo de chocolate, a la vez.
Y no puedo entender como es que habiendo tantos productos y tantas cosas por inventar, la gente se esfuerza en competir solo por el placer de ser el mejor. 
Milka, Cadbury y Cofler, déjenme decirles algo: el chocolate aireado es la mejor manera de vender aire que existe. Pero ustedes hacen chocolate
¿Qué tan satisfactorio puede ser masturbar al ego? ¿Por qué todos corremos tras el mismo título en diferente podio? 
El bondi sigue su curso y en esa vuelta rara que da para agarrar Garibaldi, veo una pareja riéndose entre medio de todas esas calles que parece como si se chocaran entre ellas aplastándose y mezclándose, entonces pienso: "Montevideo es una ciudad muy fría para pasarla solo". Lo que automáticamente me lleva a pensar en ella, y con su pensamiento, al toque esbozo una sonrisa, me da un cosquilleo leve en la panza y bajo la mirada para que nadie me vea y crea que estoy loco por todos los movimientos faciales que acabo de hacer. Me gusta, es mi canción favorita y quiero bailarla todo el día; pero a veces, verla un rato me hace extrañarla más incluso de lo que la extrañaba antes de verla. Me desayuné de que estoy hasta las tetas y eso me asustó un poco; porque si algo me sale mal es incluso peor que subirse a un bondi lleno de viejas embarazadas que te roban el asiento y las ganas de sentarte.

No dije nada relevante en esta entrada, solo relaté mi viaje y espero hayas viajado conmigo.
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