Xylófono

domingo, 22 de enero de 2017

Stern

Luego de tantas noches en el campo, observando el cielo y cada estrella que se sitúa en el, llegué a la conclusión que siempre quise tener.
Mirar el cielo es algo que generalmente nos gusta a todos, nos da esa paz interna que tanto nos cuesta conseguir.
Ver el cielo y la cantidad innumerable de estrellas, hace que mi cabeza viaje, no sé a qué lugar exactamente, pero muy lejos de esta realidad.
Se me han pasado muchas ideas por la cabeza respecto al cielo y las estrellas en todo este tiempo.
La primera y la más "ridícula" es la de pensar en que el cielo en si son todas las cosas buenas, y las estrellas lo malo, los obstáculos de la vida.
Al principio creía que esa idea era lo más brillante que se le puede ocurrir a una persona, imaginando que todos esos obstáculos iba a tener en la vida, toda esa cantidad de estrellas se iban a convertir en complicaciones, vaya a saber uno en que momento de la vida.
Otra idea que surgió un día que estaba casi durmiéndome en el pasto, tuvo que ver con las personas.
Asimilé cada estrella con una persona que iba a pasar por mi vida, las estrellas que se apagan son las personas que cumplen un ciclo y después desaparecen, dejando el recuerdo de su luz, pero sabiendo que cuando vuelva a mirar el cielo, no las voy a volver a ver.
Las estrellas más brillantes y lindas, serían las personas que siempre van a estar, aunque a veces esté nublado y no se note su presencia.
En esa idea, me gusta incluir al cielo también, simbolizando la soledad.
Obviamente que la soledad sería el espacio más grande y más notorio, depende del punto de vista en que se mire.
Teniendo en cuenta esa idea, al mirar al cielo, lo primero que nos llama la atención, son las estrellas, que en este caso serían las personas.
Aunque a veces lo pasemos por alto, el cielo siempre va a estar ahí, con o sin estrellas, solo nosotros mismos vamos a estar siempre.
La última idea, y la más reciente que se me pasó por la cabeza, es similar a la anterior.
Esta vez el cielo no sería la soledad ni las cosas buenas, sino que sería lo que nos rodea, no sé me ocurre como llamarlo, así que simplemente vamos a decirle "La tierra".
Las estrellas sería cada ser del planeta, cada vida.
Entonces el planteo sería entre la vida y la tierra.
Cada persona en este mundo tiene su luz, su diferencia con las demás vidas que la hace importante, o simplemente especial.
Lo mismo pasa con las estrellas, son como las personas, tienen sus cosas iguales, pero también sus diferencias, y la más notoria entre las estrellas, es su luz.
Entonces, ¿Por qué no podemos hablar de las estrellas y de las personas como si fuesen lo mismo?
El cielo, "La tierra" es nuestro entorno, que no es exactamente el mundo, porque también me gusta incluir en esto a las personas que ya no están en este mundo, pero que aún así, su luz brilla en el cielo y quizás nunca se apague.
Nuestro trabajo como estrellas, es brillar, descubrir que es lo que nos hace especiales y aumentar nuestra luz, destacarnos en la tierra (o en el cielo).
Solo hay una cosa que haría que nuestra luz nunca aumente, y eso sería querer ser más brillante apagando a las demás estrellas.



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